Está bien no ser siempre positiva
- Vero Canto Martínez

- 21 mar 2022
- 4 Min. de lectura
Tener un “pensamiento optimista” parece la única forma de vivir sin ser juzgada en la actualidad.
Los discursos motivacionales y las frases del tipo “todo es cuestión de actitud”, “si lo crees, lo creas” las podemos encontrar en todas partes: desde redes sociales, libretas, tazas, libros y más.
No solo se limitan a las cosas o el internet, también puede ser el discurso de nuestras amistades y hasta algunos especialistas. Estos mensajes tienen la característica de que son fáciles de recibir por cualquier persona. Parece que “le queda bien” a cualquier individuo en cualquier situación.

Ser demasiado positiva puede ser peor que la tristeza.
Sin embargo, el bienestar emocional y la salud mental tienen como objetivo no solo que “seas positivo” sino también que puedas afrontar de la mejor manera, las adversidades naturales de la vida.
Unas de las claves para nutrir nuestro bienestar emocional es validar nuestras emociones (sean más o menos incómodas) y darles un lugar en nuestra vida.
El bienestar y la salud proponen no ocultar el dolor, ni forzarnos a vivir una alegría falsa o utilizar una máscara de positividad.
¿Ocultar los problemas?
Frases motivacionales, citas de personajes famosos, mantras, etc. Actualmente hay mucho contenido que nos invita a mirar la vida de forma “positiva” y que con la intención de “sentir alivio” aplicamos en nuestra vida sin antes checar si nos aplican.
Estás frases son tan comunes en nuestro lenguaje, que incluso puede ser que te hayas sentido presionada a “ser positiva” al ver que la gente que te rodea, comparte cree y apoya esta forma “optimista” de ser.
La presión externa puede ser muy fuerte y dura con las emociones “incómodas” (como lo son el enojo, la tristeza y el miedo.) , sin mencionar que también esta actitud puede ser poco empática con nosotras mismas al promover frases como “no lo logras, porque no te esfuerzas lo suficiente.” o “no pasa nada, tu debes seguir adelante.”
Adoptar una ideología que propone “deberías” o “tienes que” nos aleja de la opción de elegir conocernos y aceptarnos.
¿Todo depende de ti?
Una de las principales ideas de este “optimismo extremo” es la doctrina de “tu felicidad depende de ti” en la cual también está implícito el mensaje de “tu sufrimiento depende de ti” por lo que nos lleva a la conclusión de que sufrir o no ser feliz, es tu culpa.
Bajo estas consignas es fácil olvidar que nuestro contexto importa y que cada experiencia es diferente.
Si bien como personas tenemos un papel importante en todas las cosas que nos suceden, esto no implica que seamos inmunes a los cambios del exterior o que con solo nuestra actitud las adversidades dejen de suceder.
Lo que sí depende de nosotras mismas es reconocer, validar y trabajar en lo que sentimos y hacemos.
¿Etiquetar tus emociones?
El discurso de “extrema positividad” te lleva a enfocar tu atención a lo que se siente cómodo o bonito, y a ignorar lo que se siente incómodo o feo así generando que etiquetes tus emociones como “buenas” o “malas”.
Cuando nos enfocamos de esta manera, construimos dentro de nosotras una realidad alternativa en donde la fuerza de voluntad parece que es lo único que se necesita para triunfar en la vida ya que gracias a esa “fuerza” podemos bloquear o alejar los pensamientos tristes y las emociones incómodas.

En realidad no existen emociones buenas o malas, todas las emociones tienen una función en tu vida y sirven para sobrevivir a las diferentes situaciones que afrontamos.
El miedo nos ayuda a tomar decisiones, el enojo a defendernos y la tristeza nos refleja conexión con el mundo. Solo quedarse con “lo bueno” es perderse una parte importante e indispensable de nosotras mismas.
Es importante aprender a mirarnos de forma holística: valientes y capaces así como reconocer nuestros momentos de vulnerabilidad.
Optimismo vs Empatía
Bajo las reglas de esta “extrema positividad” es posible que seamos poco empáticos con lo que sucede a nuestro alrededor y con nosotras mismas.
No es agradable ver sufrir a otras personas, y a veces podemos tender a forzarlas (y forzarnos) a pasar de esa emoción incómoda a una alegría súbita.
La empatía tiene como finalidad poder acompañar a las personas en sus momentos difíciles, respetando sus ritmos y tiempos, ya que solo de esa manera podrás encontrar la calma para mirar la vida de forma optimista. Y esto es algo que también aplica a nuestra experiencia y necesidades.
Crea tu propio camino
Adoptar una ideología que propone “deberías” o “tienes que” nos aleja de la opción de elegir conocernos y aceptarnos como somos, en nuestros diferentes momentos.
Es importante aprender a mirarnos de forma holística: valientes y capaces así como reconocer nuestros momentos de vulnerabilidad.
Nada es blanco y negro. Por supuesto es importante tener optimismo en nuestras vidas, es útil para salir adelante, tener esperanza, creer en ti misma y en lo que puedes lograr.
Saber que no somos omnipotentes y que muchas cosas nos costarán trabajo o serán al menos un poco difíciles de solucionar. nos da la oportunidad de reconocer lo más importante: saber que tenemos opciones para actuar y sentir.
¡Empieza a crear tu propio balance y a conocer lo que estás sintiendo!




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